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4 de Julio de 3081
Estoy completamente agotado. Llevamos más de diez horas haciendo maniobras y hay
otras tantas programadas para mañana. Estuve a punto de quejarme, pero un arrebato de orgullo
me impidió poner la más mínima objeción, porque ahora soy el único representante conocido de
la especie humana y no quiero que estos impresentables piensen que somos unos blandengues.
Por los menos estoy aprendiendo a combatir, que buena falta me hacía. Me derribaron más
de doscientas veces, así que al final Snorr se enfadó porque siempre perdíamos y se puso a los
mandos. Desde entonces no nos han vuelto a alcanzar, lo que demuestra que mi pasajero es un
gran piloto incluso para el nivel de los suyos, y me da más miedo todavía pensar cómo debían ser
los que lo derribaron. Él dice que eran varios y que su nave no era más que una hamburguesa
voladora, pero no puedo dejar a un lado la preocupación.
Como digo, estoy aprendiendo a combatir, pero claro está, con técnicas viajeras. Si algún
día regreso a la Tierra seré el bicho raro de la flota, ¡o a lo mejor cuentan conmigo en todas las
maniobras para que haga de enemigo!
Últimamente, en vez de avanzar en flecha avanzamos en V, así que llevo delante a mis do
s inesperados acompañantes. Las caras de los viajeros no se han vuelto menos crueles ni sus ojos
menos brillantes, pero ahora es un consuelo tenerlos cerca.
Los viajeros, al contrario que nosotros los humanos, no valoran si están en inferioridad
o superioridad. Ellos luchan siempre y en toda circunstancia, sus retiradas son siempre repliegues
estratégicos y no se les conoce ninguna rendición incondicional, ni tampoco con condiciones,
porque no se rinden nunca. Como mucho firman pactos de alto el fuego.
Que el diablo me lleve
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, pero me alegro de estar con ellos y no con la flota humana en
estos momentos difíciles.
Las noticias que llegan de la guerra dicen que se ha logrado estabilizar un frente de batalla.
Los kobold están empezando a ceder, pero en cambio los elf, a pesar de su escaso número, han
conseguido un entrante en SR-39. Su entrante abarca tres planetas aptos para la instalación de
artillería fija y los skag de ese área no se atreven a acercarse por allí, sobre todo después de sufrir
un porcentaje de bajas digno de un desastre en toda regla..
Los vergessinos y los kneip están sacando el máximo partido a las naves teledirigidas y
los campos de energía, sobre todo a estos últimos, que han servido para dispersar la avanzadilla
merot. No obstante, lo malo que tienen los campos de energía es que son complicados de trasladar
de un punto a otro y es previsible que, en cuanto se rehagan, los merot consigan superar esas
barreras.
La flota viajera tampoco ha entrado aún en combate. En estos momentos ejerce el papel
de fuerza de reserva. De este modo la Alianza oculta la verdadera dimensión de sus fuerzas y deja
para más tarde la intervención de los ejércitos más poderosos. La verdad es que no creo que la
propia Alianza conozca la verdadera dimensión de sus fuerzas, porque, o mucho me equivoco o
aún se tardará un tiempo en coordinar completamente todas las tropas si es que se consigue algún
día. Después de los problemas que ha habido a lo largo de los tiempos entre las diversas razas y
civilizaciones, es difícil de creer que todo el mundo esté poniendo de su parte el máximo para esta
guerra, por fuerte que sea la amenaza: cada cual a su manera y en la medida de sus posibilidades,
se habrá guardado una parte de sus tropas para dejar a los demás el desgaste; eso, que en un
principio podría parecer negativo, puede ser un alivio si en un momento dado son necesarias
fuerzas suplementarias pues, llegada la ocasión, ya se verá como aparecen flotas y flotillas de la
nada.
Pero bueno, mejor dejarse de suspicacias y acabar con lo que estaba contando. El
entrenamiento y rearme de los nemesinos se está acelerando al máximo para que puedan ayudar
cuanto antes, aunque sólo sea sustituyendo a las guarniciones viajeras que cubren la retaguardia.
Los kneip han desarrollado un nuevo tipo de nave y está previsto que salga al espacio en menos
de seis meses; si su tecnología de navegación sigue la progresión que hasta ahora, seguro que es
un aparato magnífico.
Mientras tanto, nosotros seguimos avanzando hacia la tumba de Silva, aunque no sea tal
tumba porque no hubo nadie para enterrarle, ni falta que le hizo, me temo..
Si apareciera la Tierra....
Pero la Tierra no aparece y esta guerra ya está en marcha, así que tendré que
acostumbrarme a ser uno más de los viajeros.
¡Y el caso es que no puedo!
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