19 de mayo de 3081

 

 

            Ahora suelo dejar un tiempo entre cada anotación para no repetirme como la secuencia de un pulsar, también para no caer en disquisiciones filosóficas que no me convienen y a nadie interesan.

            Es curioso darse cuenta de que hay muchas cosas en las que uno no se pone a pensar hasta que se sienta a escribir. La escritura debe activar algún mecanismo extraño en la mente, y si no extraño, al menos algún resorte que permanece inactivo el resto del tiempo, cuando nos limitamos a pensar simplemente. Sentarse a escribir lo que a uno le pasa la cabeza se ve afectado también por el principio de incertidumbre, pues el propio hecho de decidir escribir algo modifica lo que se tenía intención de expresar o la materia sobre la que se estaba reflexionando. Footnote

            En estos días ha sucedido algo nuevo y, además, muy extraño. Me he encontrado los restos de una nave vergessina, nada menos que aquí, a innumerables parsecs de donde se les suele encontrar. Me pregunto que les ocurriría para venir a dar a este sitio con sus huesos, o en este caso, mejor dicho, con sus cartílagos. Lo más raro de todo es que parece que la tripulación fue rescatada, porque a bordo no hay más restos orgánicos que la comida. De esto se deduce que no debía de tratarse de una sola nave, sino de una escuadrilla completa, porque atribuir el rescate de la tripulación a una unidad de otra civilización, precisamente en este área, es conceder demasiada fuerza a la casualidad.

            Lo más probable es que vinieran aquí en busca de yacimientos de mercurio para su industria, aunque hay que ver lo armados que viajaban para tratarse de una misión comercial. Me alegro de que mi nave vaya armada con lo mejor que había en la época en que fue construida, lo que tal vez no sea mucho decir, pero como no he conocido otra cosa estoy muy satisfecho de lo que tengo.

            Debe de ser cierto eso de que la felicidad es la diferencia entre lo que se quiere y lo que se tiene, así que la felicidad se puede alcanzar teniendo más o deseando menos. La segunda posibilidad parece más simple a primera vista, pero en realidad es mucho más fácil la primera. Tener más es una simple cuestión de suerte, esfuerzo o sacrificio, pero nadie puede obligarse a sí mismo a desear menos; se puede, como mucho, crear un bloqueo psicológico, pero eso no evita que se mantenga el deseo en un algún recóndito lugar del subconsciente. Por eso resulta más fácil luchar por tener más: porque la lucha es voluntaria y depende uno mismo.

            Quizás esta evidencia de que es mejor el método primero sea lo que ha hecho avanzar a la humanidad hasta el punto donde actualmente se encuentra; si cada vez que un hombre hubiera deseado algo se hubiera dicho que era mejor olvidarse del tema por miedo a apartarse de la felicidad, no hubiéramos salido nunca de las cavernas. Eso sí, seríamos unos cavernícolas la mar de felices y satisfechos, unos cavernícolas que pasarían su vida enfrentados sólo a las necesidades diarias y los obstáculos del medio ambiente. Como tentación de abandono no está mal.

            Yo, por mi parte, desearía un sistema de armamento aún más potente para poder enfrentarme con ventaja a una nave viajera, pero como no tengo otra cosa me dedico a machacar asteroides y hacerme ilusiones sobre que soy un as bélico del espacio, cuando en realidad no soy más que un explorador dado por muerto que viaja en un cacharro ya anticuado cuando empezó esta misión.

            De todos modos, lo mejor será no toparse con los viajeros. Si una mierda de sonda nos hizo lo que nos hizo, no quiero imaginar lo que me podría hacer una escuadrilla, sobre todo ahora que no hay artillero que proteja los flancos.

            La verdad es que el pobre Alexis no era un piloto de combate muy brillante que digamos, y lo más triste de todo es que a pesar de ello siempre me ganaba en las maniobras. Si hubiéramos sido un poco más listos, sobre todo él, nunca nos hubiera alcanzada aquella maldita sonda, pero no creo que sea momento de lamentarse del pasado, y menos aún de echar culpas a un compañero que pagó con su vida el error que cometió.

            Sí, será mejor no encontrarse con los viajeros.